El organizar un mercadillo de estas características ayuda a reciclar y a ofrecer una segunda vida a un objeto que ya no necesitamos o usamos y sin embargo a otra persona le puede hacer falta. Los precios son casi simbólicos, la idea es compartir en vez de tirar. La experiencia nos dice que tod@s salimos beneficiad@s y además se genera un ambiente muy agradable y divertido.